La piel es sensible por naturaleza: reacciona protegiéndonos y comunicándonos con el entorno. Pero ¿qué sucede cuando esa reacción es mayor de lo normal? Se trata de lo que se conoce como “pieles sensibles”.
En este caso la piel no cumple su función correctamente y se ve muy afectada frente a factores externos como cambios bruscos de temperatura, contaminación, luz solar, etc.
Es común que debido a esta sensibilidad excesiva se irrite frecuentemente, enrojezca con facilidad, así como también se sienta tirante, reseca y con picazón. Además ciertos productos cosméticos y una mala alimentación empeoran los síntomas.
Si su piel presenta estas características no se desanime, es una afección muy común. Aquí le brindamos unos consejos sencillos que podrán ayudarle.
Dígale sí a:
* una alimentación sana;
* una hidratación profunda
y frecuente del cutis;
* uso de productos hipoalergénicos y especiales para pieles sensibles.
Dígale no a:
* la mala alimentación;
* los excesos de maquillaje y exfoliación;
* las cremas a base de activos abrasivos
(AHA) o retinol.
En síntesis: como su piel es extremadamente sensible su cuidado deberá ser extremo también. Cuídese y ante la duda recuerde consultar con su dermatólogo.
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