Piel suave y luminosa


Piel suave y luminosa  
Para vencer al enemigo es necesario conocerlo. Los excesos de la vida moderna, los malos hábitos alimenticios, el consumo de tabaco y alcohol, así como los contrastantes cambios climáticos de hoy día no disimulan su secuelas. El resultado de todo lo anterior son líneas y surcos en la piel, además de acumulación de células muertas, descamazión y resequedad.

El tabaco es el culpable número uno de la falta de resplandor en el cutis. El humo estimula la producción de ciertas enzimas que destruyen las fibras de colágeno y las defensas de la piel contra los radicales libres, lo que impide su perfecta oxigenación. El resultado es el incremento de la vulnerabilidad ante los agresores externos, y un color grisáceo en la piel, muy poco sexy.

La deshidratación merma la elasticidad, brillo y satín en la apariencia de nuestra dermis. La receta diaria de beber mínimo dos litros de agua al dia, no es capricho de los nutriólogos. El correcto consumo de líquido nos ayudará a sudar, y como resultado nos liberará de toxinas, limpiará nuestros poros y desacelerará la aparición de arrugas.

Aunque inevitable, el contacto de los rayos UV, también es un factor determinante en la deshidratación de la misma. Si bien es cierto que la irremplazable vitamina K es absorbida a través de la piel, ningún exceso es favorable. Las cremas, cosméticos y cualquier otro producto que untemos a nuestra piel debe contener algún tipo de protección antisolar.

Por todo lo anterior, la correcta limpieza de la piel es indispensable. Las células muertas e impurezas que se van acumulando sobre el cutis sofocan la dermis y forman una película que opaca la piel. Utilizar los productos adecuados es importante en la higiene diaria de nuestro rostro y cuerpo. Un tratamiento de exfoliación al menos una vez por semana ayudará al proceso de renovación de la piel.

La exfoliación en sí misma es tan importante como el moderado uso de maquillaje. De nada sirve aplicar el más costoso cosmético sobre la piel sucia y cubierta de impurezas, cuando al hacer esto podríamos obtener todo lo contrario al efecto deseado, granos y espinillas, por ejemplo. La exfoliación en general debe ser suave y realizarse con un masaje circular que comience de los pies y acabe en el cuello, insistiendo en las zonas más ásperas como codos, rodillas y talones.

El camino para obtener una piel lisa y luminosa es tan sencillo como se lee, bastan la suficiente hidratación, buenos hábitos de limpieza y cuidado, así como la minimización de los excesos, y la exposición al sol. Date la oportunidad y deja que tu piel te vista.

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