La calidad y la variedad de los productos que consumimos, así como el equilibrio entre sus nutrientes, son la clave para el buen desarrollo, el adecuado funcionamiento del organismo y el bienestar psicofísico.
El menú de un bebé de 6 meses debe contener alimentos de fácil ingestión y asimilación como las verduras, los cereales y las frutas. La mejor técnica de cocción de las primeras verduras —papa, zapallo y zanahoria— es al vapor, porque permite conservar sus nutrientes, conseguir una textura agradable al paladar y lograr una consistencia que facilite su traslado hasta la boca del bebé. Por su parte, los cereales son fuente de energía porque poseen vitaminas, minerales, carbohidratos, proteínas y fibras.
Algunas propuestas para los más chiquitos pueden ser: copos de maíz servidos con yogur o jugo de naranja; avena arrollada cocida en leche, o arroz hervido. Finalmente, todas las frutas frescas y maduras de estación —tesoros naturales que proveen de vitaminas, minerales y azúcares—, encierran sabores y aromas intensos que los más chiquitos reconocerán y apreciarán rápidamente. Por ejemplo, una manzana rallada, una banana pisada o un durazno triturado pueden coronar los primeros menúes.
Ofreciendo productos de calidad, platos variados y alimentos adecuados a cada etapa de desarrollo del bebé, ayudaremos asentar las bases de una alimentación sana y nutritiva, imprescindible para crecer con energía y vitalidad.
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