Los afrodisíacos han acompañado el desarrollo de los pueblos y en la actualidad, aún se conserva el misticismo de mucho de aquellos manjares.
La palabra afrodisíaco, es de origen griego, y según la Real Academia Española, refiere a una sustancia o medicamento que posee la propiedad de excitar o estimular el apetito sexual.
No existe comprobación científica acerca del poder afrodisíaco de los alimentos. Este, radica en ciertos componentes energizantes, o en algunos casos, hasta en su propia conformación física.
Quién prepara una cita romántica, indefectiblemente incorpora en ella, chocolate, almendras y nueces, con la fantasía de un éxito seguro. Sin embargo, el hechizo reposa en el aroma de los frutos secos y en el efecto revitalizante del cacao.
Los espárragos, la banana, la zanahoria son estimulantes en sí mismos por la forma que poseen.
Las ostras, han sido veneradas desde la antigüedad como un alimento netamente afrodisíaco e incluso como pócima prodigiosa ante la decadencia sexual.
La lista de manjares con propiedades estimulantes es interminable. La literatura y hasta el cine, se han ocupado del tema y han contribuido a que el mito siga viviente.
En definitiva, los alimentos por sí mismos, no harán que la cita sea maravillosa. Solo el juego de los sentidos y la fantasía de los comensales serán los ingredientes mágicos que ningún nutriente puede reemplazar.
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